He estado ausente un buen rato. Una retirada invernal a
un país del norte, donde reinaba la oscuridad y donde hacía igual de frío. He
pasado tiempo con mi madre (razón principal de mi viaje), he visto viejos amigos y
nuevos, charlado con los vecinos, paseos en el bosque…. Una temporada agradable, tranquila.
Llevé mucha lana, demasiado. Ya sabes, si no lo llevas lo echarás en falta y
sueñas con todo lo podrías haber hecho si lo tuvieras contigo. Espero que esto
será una lección para otras ocasiones (lo dudo, soy muy cabezona…).
Lo bueno era que he podido hacer un taller de fieltro con
el grupo de mi madre en el centro de día, donde está muy a gusto. Estaba muy
agradecida poder hacer algo para este grupo y sobre todo para la gente que
trabaja día a día con personas mayores con Alzheimer. Todos los días están allí,
viendo como podría ser su futuro. No me
parece una trabajo nada fácil pero es MUY importante. Sin ellos la vida de
nuestros mayores sería mucho menos agradable. Por eso estoy muy contenta haber
podido aportar mi granito de arena. Gracias, gente del Centro de Día “De Vijver”.
Así que hacer fieltro, con muchos colores, para alegrar
un ratito la vida….
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